
Entre el 20 y el 26 de enero de 2025, en el Resguardo Indígena Inga Musu Runakuna, en la vereda El Pepino del municipio de Mocoa (Putumayo), se realizó el 18° Llamado de la Montaña – Regenera Putumayo, un encuentro anual convocado por el Consejo de Asentamientos Sustentables de América Latina, capítulo Colombia (CASA Colombia). Durante siete días, este territorio andino-amazónico se convirtió en un laboratorio vivo de regeneración eco-social, donde comunidades indígenas, ecoaldeas, organizaciones, colectivos y personas de diversos lugares se reunieron para aprender, compartir y co-crear caminos hacia una vida en mayor armonía con la trama de la vida.
El Llamado de la Montaña no es un evento académico convencional. Es una experiencia inmersiva de vida comunitaria que articula saberes ancestrales y contemporáneos, prácticas pedagógicas, rituales, trabajo corporal, diálogo profundo y acción concreta. En esta edición, el lema “Regenera Putumayo, regenera la vida” expresó tanto el anclaje territorial del encuentro como su vocación de contribuir a procesos de sanación ecológica, social y cultural en una región profundamente marcada por la riqueza biológica, pero también por la violencia, el despojo y los conflictos socioambientales.
18° Llamado de la Montaña 2025 – fotolog
Un territorio que enseña
La elección del resguardo Musu Runakuna como sede del encuentro no fue casual. Desde 2017, tras la avalancha que devastó amplias zonas de Mocoa, esta comunidad inga ha vivido un proceso de reconstrucción territorial y comunitaria acompañado por ecoaldeas y redes de apoyo como CASA Colombia. El Llamado 2025 reconoció ese proceso como una escuela viva de resiliencia y regeneración, y se diseñó deliberadamente en diálogo con la historia, la cosmovisión y las prácticas del pueblo Inga.
La apertura del encuentro incluyó ceremonias de saludo al territorio y a los ancestros, así como la presentación de las autoridades tradicionales y gobernantes del resguardo. Desde el primer día quedó claro que la regeneración no se entiende aquí como una técnica, sino como una relación viva: con la Madre Tierra, con el agua, con el bosque, con la comunidad humana y no humana.

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Cinco dimensiones para regenerar la vida
Una de las innovaciones centrales del Llamado de la Montaña 2025 fue la reorganización de su agenda en torno a las cinco dimensiones de la regeneración eco-social promovidas por la Red Global de Ecoaldeas (GEN): Diseño Integral, Ecología, Economía, Cultura y Sistemas Sociales. Cada día estuvo dedicado a una de estas dimensiones, abordada a través de paneles, talleres, espacios de aprendizaje abierto, círculos de palabra y prácticas vivenciales.
El Consejo de Diseño Integral abrió la reflexión sobre qué significa regenerar, integrando perspectivas del diseño regenerativo, la bioconstrucción, la comunicación noviolenta y los procesos de reconexión personal y colectiva.
Se puso énfasis en el desarrollo de capacidades internas —presencia, consciencia y agencia personal— como base para cualquier proceso de transformación territorial.

El Consejo de Ecología profundizó en la comprensión de la biorregión andinoamazónica, sus funciones ecosistémicas y los desafíos interconectados que enfrenta: deforestación, minería, monocultivos, crisis hídrica, pérdida de biodiversidad y violencia contra líderes comunitarios. Desde una mirada sistémica, se destacó la importancia de reconocer la naturaleza como sujeto de derechos y de articular estrategias locales de conservación, restauración y defensa territorial.
En el Consejo de Economía, el foco estuvo en las llamadas ecosinuetras: formas de economía comunitaria basadas en el apoyo mutuo, el trueque, la banca ética, las monedas alternativas y la recuperación de prácticas tradicionales como la minga y la mano cambiada. Más que acumular riqueza, se exploraron maneras de cuidar y distribuir la abundancia de la casa común.
El Consejo de Culturas abordó la relación entre alimento, salud y bienestar desde el enfoque de Una Salud (One Health), integrando cuerpo, territorio y comunidad. La Feria Etno Campesina, los talleres de plantas medicinales, danza, masaje, partería, primeros auxilios y el diálogo sobre semillas nativas mostraron cómo la cultura es un eje central de la regeneración de la vida.

Finalmente, el Consejo de Sistemas Sociales se centró en la construcción de comunidad, la gobernanza participativa, la resolución de conflictos y la educación para la paz y la sostenibilidad. Las experiencias de ecoaldeas, pueblos indígenas y procesos comunitarios ofrecieron aprendizajes concretos sobre liderazgo colaborativo y toma de decisiones conscientes.

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Regeneración en la práctica

Más allá de las reflexiones, el Llamado de la Montaña 2025 se caracterizó por su énfasis en la acción concreta. Durante el encuentro se implementó el sistema Paca Digestora Silva, logrando procesar aproximadamente una tonelada de residuos orgánicos y contribuyendo a la recuperación de suelos y a la soberanía alimentaria del resguardo.
También se realizaron siembras, caminatas territoriales, prácticas de agricultura sintrópica y múltiples espacios autogestionados de aprendizaje.

Las noches estuvieron marcadas por danzas de paz, círculos de palabra, proyecciones audiovisuales y celebraciones colectivas como la tradicional Noche de Talentos.
La creación colectiva de la canción “Regenerar la vida” se convirtió en un símbolo del espíritu del encuentro: nadie se queda atrás, que haya para todos todo.
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Cosechar para seguir caminando
El 18° Llamado de la Montaña cerró con un proceso de cosecha colectiva y con la Asamblea General de CASA Colombia, reafirmando que este encuentro no es un fin en sí mismo, sino parte de un proceso continuo de aprendizaje, articulación y acción en red.
La Bitácora del Llamado 2025 recoge no solo memorias, sino semillas: ideas, vínculos, prácticas y compromisos que siguen germinando en los territorios de quienes participaron.
En un contexto global marcado por múltiples crisis, el Llamado de la Montaña – Regenera Putumayo recuerda que existen otros caminos posibles: caminos que parten del territorio, honran la diversidad cultural y biológica, y apuestan por regenerar la vida desde lo común.
Como lo expresa la voz colectiva que resonó a orillas del río El Pepino, regenerar no es volver atrás, sino aprender a caminar juntos hacia una nueva forma de habitar la Tierra.
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